Pregunte primero al núcleo
Una fecha de boda no la votan ciento veinte personas. De diez a quince la deciden de verdad: ustedes dos, los padres, los testigos y quienes vienen de lejos. El resto de la lista seguirá la fecha, sea cual sea.
Consultar primero a ese núcleo evita la situación contraria, en la que una fecha ya anunciada choca con la agenda de la única persona a la que había que preguntar.
Primero la estación, después los sábados
- 1
Elegir la estación sin ellos
Depende del lugar, del presupuesto y del tiempo mucho más que de las agendas. Esa es una decisión de dos, no una votación.
- 2
Proponer de cuatro a seis sábados
Repartidos en dos meses distintos, para que un fin de semana ya ocupado no bloquee a todo el mundo a la vez.
- 3
Dejar una semana entera
Casi todos sus allegados tienen a alguien a quien consultar antes de responder. Anuncie la fecha de cierre al enviar el enlace.
Leer la tabla
Los sábados se mantienen en orden de calendario. Lo que señala es el resaltado: verde cuando todo el mundo ha dicho que sí, ámbar para la mejor opción restante.
| Mamá | Papá | Inés | Hugo | Zoe | |
|---|---|---|---|---|---|
| sáb. 6 junio | ✓ | ✓ | ✕ | ✓ | ? |
| sáb. 13 junio | ✓ | ✓ | ✓ | ✓ | ✓ |
| sáb. 5 sept. | ✓ | ? | ✓ | ✓ | ✓ |
Todas las citas que vienen después
Con la fecha fijada, el año se llena de citas que hay que cuadrar entre tres o cuatro personas. Son las mismas encuestas, en pequeño.
- Las citas de una hora — pruebas de vestuario, degustación con el catering, reunión con el fotógrafo o el DJ — se cuadran con el tipo «Franja», que propone horarios precisos.
- Los fines de semana enteros — la despedida de soltera o de soltero, la visita al lugar — se proponen con el tipo «Estancia», que cubre periodos de varios días.
- El brunch del día siguiente suele decidirse mucho después: basta con una encuesta de fechas, y se comparte en el mismo sitio que las demás.